| Richard Jenkins |
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Walter es un hombre de sentimientos contenidos que no se permite si quiera sonreir y que parece pasar de largo por la vida, sin interesarse a fondo por nada ni por nadie, estado en el cual ha permanecido desde la muerte de su esposa.
A pesar de tener un carácter parco donde no le interesa involucrarse en la vida misma, Walter muestra un reiterado interés por la música, arte que nunca desarrolló, no sólo por dedicarse de lleno a su profesión como financista, sino porque se acostumbró al hecho de que nadie veía en él un talento innato.
Jenkins nos entrega una interpretación donde el carácter contenido de su personaje se refleja en su corporeidad donde cualquier característica gestual se ve limitada a rasgos exactos y demasiado pensados sin dar lugar a una expresión espontánea de su personalidad. De esta manera vemos a un Walter amante de la música pero torpe al momento de dejarse llevar por los ritmos desatando su cuerpo al compás de las notas. Sin embargo y desde el momento en que Walter, por una sucesión de malentendidos, termina viviendo con dos extranjeros, pequeñas expresiones que denotan su alegría, emociones o incluso algo de pasión, sentimiento que antes habría sido incapaz de explorar. El desarrollo del guión (del mismo
McCarthy) permitirá que este personaje libere su sentir haciendo de sus movimientos y cuerpo un medio de expresión de emociones, al tiempo que se reencuentra a sí mismo al iniciar una nueva y revivificante relación amorosa. Poco a poco y como era de esperarse el personaje tendrá que involucrarse con la vida misma en el momento en que decide a un joven extranjero en problemas, situación que le abrirá los ojos a nuevos mundos y visiones experimentadas a través de las de las tradiciones de aquellos extranjeros que viven a su alrededor y que disfrutan de la tierra norteamericana tanto como si de allí fueran nativos. Más allá de la temática central de este filme, el personaje de Walter nos hablará de cómo a veces somos nosotros mismos visitantes en nuestra propia vida, ignorantes de quiénes somos y de cómo sentimos, en una esencia que aunque propia es inexplorada.Por : María Fernanda Espinosa


