шаблоны joomla

A - B - C - D - E - F - G - H - I - J - K - L - M - N - Ñ - O - P - Q - R - S - T - U - V - W - X - Y - Z - #



titulo2tituloQué sucede en el momento en que los reflectores se apagan, la música se acalla y el espectáculo acaba? Sólo nos queda la vida.

Randy “el cordero” Robinson, es un luchador en sus años de decadencia que por su edad y su mala condición física ve cómo las oportunidades de seguir en su oficio de una manera digna y de orgullo, es cada vez más baja.
rourke_2 rourke_3
Un hombre acostumbrado a ser espectáculo, a ser centro de atención, de pronto se ve envejecido y descubriendo que su tiempo de gloria acaba, hecho que lo enfrenta cara a cara con su propia vida que ve acabada porque nunca fue tomada con responsabilidad y conciencia perdiendo de esta manera todo aquello que una vez se amó, aquello importante. Así es como Randy intentará rehacer su vida recuperando las piezas perdidas en procura de armar nuevamente un mapa que le hable acerca de quién es.

rourke_1Mickey Rourke interpreta a un luchador en una actuación nominada al Oscar como mejor protagónico, dejándolo así como seguro ganador en la noche de gala de Hollywood.
Su interpretación nos muestra a un hombre perdido, sentenciado por sus condiciones, por su edad y por la postura común en la sociedad en donde si envejeces pierdes tu valor.
Rourke nos deja ver a un hombre que se ha acostumbrado a la evasión por medio de la actuación, de siempre fingir que está todo bien porque después de todo “el show debe continuar”.
Así es como Randy se mueve en un caos en el cual parece tan inmerso que le es imposible encontrar salida alguna. Comparado casi con un ser crístico con su cuerpo lacerado y sangrante pagando, ya no por los pecados de los hombres sino por los propios, en un castigo autoinflingido en un espectáculo macabro que para el “cordero” es todo un estilo de vida al cual es impensable renunciar.
Así es como un decadente ser, alguna vez estrella, alguna vez héroe, se ve a través de pasadas glorias, que intentan ser revividas por marcas y cicatrices tal vez impostadas al igual que un show, tal como su vida que de tanto fingir se ha tornado también en mentira.
Rourke nos regala una interpretación exquisita en donde su aspecto por momentos titánico nos recuerda a aquellas figuras del rock de antaño, admiradas por Randy, y que al igual que él cayeron en el olvido, obligados a ser abstraídos de aquello que es su vida: el escenario, lso gritos, las ovaciones y la euforia de un público que enardecido de pasión clama por esa imponderable estrella.

 
 


Por: María Fernanda Espinosa



Escribir un comentario