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Desde que “Chicago” de Rob Marshall fue un éxito rotundo en 2002, tanto crítico como comercial, el género musical ha tenido un muy merecido rejuvenecimiento, con al menos un filme musical estrenado cado año. Y aunque los resultados varían entre éxitos rotundos como “El Fantasma de la Opera” (2004), a penosas equivocaciones como “Rent” (2005), no cabe duda que el género ha llegado a quedarse por mucho tiempo, y Mamma Mia! es un ejemplo perfecto de cómo el musical lograra mantenerse.
Inspirada en la obra musical de la popular banda ABBA, que reinó en la década de los 70s, Mamma Mia! es una contagiosa dosis de alegría y nostalgia; un reto para que el mayor de los amargados se abstenga de cantar y bailar.
El éxito obtenido por el filme es inverosímil, no porque no merezca esta acogida, sino porque la receta de Mamma Mia! es de reojo una receta exclusiva para paladares únicos y particulares. El lenguaje musical del filme es el mismo usado en los musicales clásicos de la era dorada de Hollywood con “West Side Story” (1961) y “La Novicia Rebelde” (1965) como las mayores representantes. La puesta en escena, las actuaciones, la coreografía de los números musicales así como su función dramática es idéntica a la que se utilizaba en el cine musical clásico. Esto fue una apuesta muy riesgosa, ya que el público contemporáneo suele aproximarse a este tipo de cine con un rechazo a priori.
A simple vista, Mamma Mia! no es una película para la generación MTV, acostumbrada a un ritmo frenético de imágenes surrealistas. Sin embargo, es aquella misma generación quien se acostumbro al lenguaje del musical clásico viendo a un cangrejo llamado Sebastián cantándole a una pequeña sirenita sobre las maravillas bajo el mar, o a un ladrón vestido de príncipe cantándole a su princesa mientras atraviesan las cielos en una alfombra voladora o a un cachorro león deseando ya ser el rey.
Otro elemento que tampoco se anticipó en relación a la popularidad de Mamma Mia! fue la nostálgica popularidad de los éxitos de ABBA, que son, al final del día, cuando todo sea dicho y hecho, las verdaderas estrellas del filme. Y qué más propio que en un musical la banda sonora brille por sobre todo. Los éxitos de la banda son incorporados dentro de la trama de una forma excepcional, sin sentirse como un forzoso intento de brindarle tributo a la banda incorporando su música de forma arbitraria a una historia. Tanto la letra y la música ayuda de forma orgánica a avanzar la acción dramática, a tal punto, que las canciones parecen escritas para la película. Y es inevitable, aún para el público que no pasó su juventud escuchando estas canciones, el unirse en canto ante semejante repertorio de pop pegadizo, donde se garantiza que después de ver el filme, será difícil dejar de tararear alguna de las canciones, ya sea Dancing Queen, Voulez Vous, Chiquitita, o la misma Mamma Mia!
Esta es una película cargada de estrellas, no sólo por las canciones de ABBA, y aunque algunas personas tengan dificultades al ver a James Bond cantando S.O.S, el filme logra captar rápidamente la atención. En un musical, es muy importante contar con grandes talentos que logren transmitir, no solo el canto y baile, sino las emociones detrás de ellos; un musical sin emociones se convierte en un simple concurso de talento vocal y baile, pero ese nunca será el caso de un elenco que cuenta con la maravillosa Meryl Streep, quien siempre gozó de gran talento musical. Apoyándola, están sus dos maravillosas back up dancers, la siempre fabulosa Christine Baranski, mejor conocida por su papel de periodista conservadoramente amarillista en “Chicago” (2002), y Julie Walters, la talentosa dama Británica, recordada por su papel de instructora de ballet en “Billy Elliot” (2000).
Del lado de los caballeros, el reparto es igual de variado e interesante, está el inconfundible Pierce Brosnan, en un papel sumamente peculiar, saliendo de la fama de 007, pero en una elección muy acertada que ayuda para que el público conozca su lado cómico, sin tener que disparar una Walter PPK y tomar Vodka Martini, agitado no revuelto. Apoyando a Brosnan esta Colin Firth, que con su seriedad y prudencia Británica, la cual ha sido un sello durante su carrera en papeles en películas como “El Diario de Bridget Jones” (2001), le añade un interesante condimento a la cinta, además de revelarse como un gran cantante. Terminando el reparto masculino. Stellan Skarsgård, quien ha hecho una carrera interpretando personajes oscuros y taciturnos en películas como “Ronin” (1998) y “Dogville” (2003), y que sin embargo aquí lo tenemos como un loco sueco aventurero, enamorado de la vida, lo cual, igual que con Brosnan, sirve para develar otras facetas de este fabuloso actor.
Y qué sería de un gran musical sin la revelación de una nueva y talentosa actriz. Estoy hablando por supuesto de la hermosa y talentosa Amanda Seyfried, la cual ha salido de las filas de adolecentes cari bonitas, convirtiéndose en una gran mujer de la pantalla, con enorme talento musical, y actuando a la par de nada menos que Meryl Streep. Amanda Seyfried es alguien para tener en cuenta en el futuro.
Con una historia llena de momentos cómicos, emotivos y románticos, una enorme producción a cargo de nada más y nada menos que Tom Hanks y su esposa Rita Wilson, realizada en locación en las bellas islas Griegas, las cuales crean un hermoso lienzo que nutre todos los números musicales, Phyllida Lloyd, la misma directora de la obra musical, logra manejar toda esta gran variedad de elementos, y hacerlos bailar al ritmo del pop de los 70s que aún conserva su encanto. Mamma Mia! ha sido nombrada como el Titanic de los musicales, debido a su enorme taquilla, la cual aun se mantiene solida en países europeos y asiáticos, ¿quién hubiera pensado que ABBA era tan popular en Singapur?
Aun cuando El Caballero de la Noche fue el mayor éxito del año, Mamma Mia! Podría seguirle como la mayor sorpresa del 2008, siendo un éxito que merece todo lo ganado, porque es un gran entretenimiento, y como dice la canción de “The Band Wagon” (1953) dirigida por Vincente Minnelli, “es el arte que apela al corazón…eso es entretenimiento.”
Por: Albert Díaz
Inspirada en la obra musical de la popular banda ABBA, que reinó en la década de los 70s, Mamma Mia! es una contagiosa dosis de alegría y nostalgia; un reto para que el mayor de los amargados se abstenga de cantar y bailar.
El éxito obtenido por el filme es inverosímil, no porque no merezca esta acogida, sino porque la receta de Mamma Mia! es de reojo una receta exclusiva para paladares únicos y particulares. El lenguaje musical del filme es el mismo usado en los musicales clásicos de la era dorada de Hollywood con “West Side Story” (1961) y “La Novicia Rebelde” (1965) como las mayores representantes. La puesta en escena, las actuaciones, la coreografía de los números musicales así como su función dramática es idéntica a la que se utilizaba en el cine musical clásico. Esto fue una apuesta muy riesgosa, ya que el público contemporáneo suele aproximarse a este tipo de cine con un rechazo a priori.
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Otro elemento que tampoco se anticipó en relación a la popularidad de Mamma Mia! fue la nostálgica popularidad de los éxitos de ABBA, que son, al final del día, cuando todo sea dicho y hecho, las verdaderas estrellas del filme. Y qué más propio que en un musical la banda sonora brille por sobre todo. Los éxitos de la banda son incorporados dentro de la trama de una forma excepcional, sin sentirse como un forzoso intento de brindarle tributo a la banda incorporando su música de forma arbitraria a una historia. Tanto la letra y la música ayuda de forma orgánica a avanzar la acción dramática, a tal punto, que las canciones parecen escritas para la película. Y es inevitable, aún para el público que no pasó su juventud escuchando estas canciones, el unirse en canto ante semejante repertorio de pop pegadizo, donde se garantiza que después de ver el filme, será difícil dejar de tararear alguna de las canciones, ya sea Dancing Queen, Voulez Vous, Chiquitita, o la misma Mamma Mia!
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Del lado de los caballeros, el reparto es igual de variado e interesante, está el inconfundible Pierce Brosnan, en un papel sumamente peculiar, saliendo de la fama de 007, pero en una elección muy acertada que ayuda para que el público conozca su lado cómico, sin tener que disparar una Walter PPK y tomar Vodka Martini, agitado no revuelto. Apoyando a Brosnan esta Colin Firth, que con su seriedad y prudencia Británica, la cual ha sido un sello durante su carrera en papeles en películas como “El Diario de Bridget Jones” (2001), le añade un interesante condimento a la cinta, además de revelarse como un gran cantante. Terminando el reparto masculino. Stellan Skarsgård, quien ha hecho una carrera interpretando personajes oscuros y taciturnos en películas como “Ronin” (1998) y “Dogville” (2003), y que sin embargo aquí lo tenemos como un loco sueco aventurero, enamorado de la vida, lo cual, igual que con Brosnan, sirve para develar otras facetas de este fabuloso actor.
Y qué sería de un gran musical sin la revelación de una nueva y talentosa actriz. Estoy hablando por supuesto de la hermosa y talentosa Amanda Seyfried, la cual ha salido de las filas de adolecentes cari bonitas, convirtiéndose en una gran mujer de la pantalla, con enorme talento musical, y actuando a la par de nada menos que Meryl Streep. Amanda Seyfried es alguien para tener en cuenta en el futuro.
Con una historia llena de momentos cómicos, emotivos y románticos, una enorme producción a cargo de nada más y nada menos que Tom Hanks y su esposa Rita Wilson, realizada en locación en las bellas islas Griegas, las cuales crean un hermoso lienzo que nutre todos los números musicales, Phyllida Lloyd, la misma directora de la obra musical, logra manejar toda esta gran variedad de elementos, y hacerlos bailar al ritmo del pop de los 70s que aún conserva su encanto. Mamma Mia! ha sido nombrada como el Titanic de los musicales, debido a su enorme taquilla, la cual aun se mantiene solida en países europeos y asiáticos, ¿quién hubiera pensado que ABBA era tan popular en Singapur?
Aun cuando El Caballero de la Noche fue el mayor éxito del año, Mamma Mia! Podría seguirle como la mayor sorpresa del 2008, siendo un éxito que merece todo lo ganado, porque es un gran entretenimiento, y como dice la canción de “The Band Wagon” (1953) dirigida por Vincente Minnelli, “es el arte que apela al corazón…eso es entretenimiento.”
Por: Albert Díaz





