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![]() Por más que los sigan matando, los gangsters siguen más vivos que nunca, y aunque ya no tenemos a James Cagney, ni a Edward G. Robinson, o a Al Pacino y Robert De Niro, quienes hoy en día generalmente usan placa en defensa de la ley y el orden, es bueno ver que todavía podemos contar con actores como Johnny Depp, quien es perfecta elección para interpretar a John Dillinger, uno de los gangsters más notorios de la historia Norteamericana. Depp es acompañado por la más hermosa y encantadora importación de Francia desde Juliette Binoche, Marion Cotillard, recordada por su memorable interpretación de Edith Piaf en “La Vie en Rose” (2007), en esta ocasión interpretando a Billie Frechette, novia de Dillinger. |
El controversial, pero talentoso Christian Bale, da vida a Melvin Purvis, agente del FBI trás la pista del gangster. Estas son tres luminarias, actúando bajo la batuta del sumamente talentoso, y siempre confiable Michael Mann, quien ya ha demostrado su talento en historias con temas similares, como “Heat” (1995), le dan vida a la vertiginosa carrera criminal de John Dillinger, y al nacimiento del FBI en la película “Public Enemies”
El hecho de que Michael Mann sea el director de esta cinta es tanto su mayor fortaleza, como su única debilidad, y esta es una contradicción extraña, al igual que Dillinger, el anti héroe protagonista; una persona contradictoria, pero, interesante. No hay lugar a dudas de que el trabajo de Mann dirigiendo es fantástico; la puesta en escena de los robos y tiroteos es coreografiada, al mejor estilo del director (tal como en cualquier escena de tiroteo, donde hay personaje disparando una ametralladora, quedándose sin balas, cambiando de proveedor y así continúa disparando, todo en una misma toma: es una señal: ahí estuvo Michael Mann). La narrativa visual es clara, extremadamente preciosa, y poderosa como una ametralladora Thompson, el casting perfecto, y las actuaciones excelentes.
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Todo esto es complementado con la maravillosa música de ritmo anacrónico de la cinta, la cual utiliza la canción de Otis Taylor, “Ten Million Slaves” como tema principal, dándole otro matiz al film, con esos fabulosos banjos acompañando a John Dillinger en sus golpes, y a Melvin Purvis en su carrera para detenerlo.
Sin embargo, ¿por qué es la dirección de Michael Mann una debilidad en la cinta? La explicación es que Mann ya conto una historia muy similar, haciendo uso de los mismos recursos estilísticos y narrativos, cuando en 1995, dirigió una de las películas más ignoradas en la historia de los Oscars, la hoy clásica “Heat”. Con “Heat”, Mann sentó un precedente muy alto para este tipo de historias de ladrones y policías, y de los ladrones y sus novias. Por más de que “Public Enemies” tenga todos los ingredientes, la película no está en el alto nivel legado por “Heat”. Esto se debe primordialmente a tres razones: En “Heat”, todos los personajes (que ya eran bastantes), fueron mejor esbozados, ya que el antagonismo entre el criminal y el justiciero fue desarrollado con mayor profundidad, sumándole el hecho de que la historia no fue nada predecible, ni siquiera en sus emocionantes 10 minutos finales. Con “Public Enemies”, Mann sólo esbozo con claridad y profundidad a su protagonista, John Dillinger, mientras que Melvin Purvis, su perseguidor, se vió relegado a ser un personaje muy simple, causando que el antagonismo entre los dos personajes quedara muy desdibujado. Además, es bastante fácil de predecir el resultado final de la cinta una vez que llega hasta cierto punto, lo cual no es buena cualidad, a pesar de ser una película basada en hechos reales, y donde se podría argumentar que es imposible generar intriga con un final ya conocido. Sin embargo muchas películas similares en el pasado lo han logrado así, tal como “Butch Cassidy and the Sundance Kid” (George Roy Hill, 1969) y la reconocidísima “Bonnie & Clyde” (Arthur Penn, 1967).
A pesar de esto, el toque de Mann tiene suficiente poder para lograr que la película se levante por encima de estas debilidades, y si la mayor debilidad de una cinta es verse opacada ante la grandeza de otra de su mismo realizador, pues ésta, tal vez, es una debilidad tan mínima que mucha gente no note como tal. En todo caso es injusto juzgar a un realizador y su nueva obra, usando como termómetro las joyas que nos ha dado antes, ya que es muy difícil superar obras que se han convertido en clásicos. Muchos directores como Scorsese y Spielberg han sufrido la misma situación.Otra fascinante fortaleza de la cinta es Marion Cotillard. Su actuación es memorable para un papel que fácilmente pudo haber caído en el olvido. Marion logra crear una fabulosa interpretación, digna de las luminarias femeninas clásicas como Carol Lombard o Greta Garbo. El romance entre los personajes de Cotillard y Depp también es digno de mencionar como uno de esos romances clásicos del cine, como cuando Dillinger le confiesa a Billie con tanta franqueza y picardía: “Soy John Dillinger, y robo bancos”, escena que no perdona un justo paralelo con Bonnie y su Clyde, en el momento en que orgullosamente confiesan a sus familiares: “Robamos Bancos”. En definitiva, “Public Enemies”, sin ser una obra perfecta, es una fantástica cinta, que nos demuestra lo vivo que todavía está el cine de Gansgters y el Film Noir, con historias que todavía se pueden contar de forma fresca e innovadora por un director que domina su técnica, y que nos deja con memorables actuaciones y momentos. Las vidas de los gangsters pueden ser fugaces, pero las películas que inspiran no lo son.
Trailer
Por Albert Díaz
Imágenes: Cortesía UIP



